17/02/06

El Despertar de México

Roberto Madrazo adquirió el gusto por el poder al crecer en la Quinta Grijalva, residencia oficial del gobernador, su padre Carlos Madrazo, en Villahermosa, y colaboró desde adolescente con el PRI, de cuyo movimiento juvenil fue nombrado dirigente tras graduarse en derecho en la UNAM, en 1974, cargo que usó para establecer vínculos con priístas de todo el país. En 1981 Carlos Hank González lo puso al frente de una de las delegaciones de la capital, convirtiéndose así en su padrino político. Senador y presidente del PRI tabasqueño, rápidamente consiguió adeptos entre los agricultores, petroleros y ganaderos del estado. Se volvió cacique al viejo estilo: generoso con los propios e implacable con los ajenos.
No tenía apariencia de caudillo. Delgado, de tez blanca, se acicalaba tanto que sus enemigos corrieron el rumor de que era homosexual. Aunque podía ser afable en una conversación personal, en la tribuna mostraba dotes de demagogo. Impulsor de la modernización económica de Salinas, cuando ambos estaban en el candelero, cambió rápidamente cuando éste cayó en desgracia. Comenzó a atacar al gobierno federal y a defender a la gente pobre de Tabasco, a la que ofreció enfrentar resueltamente a los insensibles burócratas y nacionalistas fracasados del centro. Pronto demostró que no temía gastar recursos públicos en su cruzada a favor de los derechos de su estado, según él los veía….

Julia Preston
Samuel Dillon
El despertar de México, Editorial Océano 2004
Pp 166-167